"Un
signo distintivo del cristiano debe ser, hoy más que nunca, el amor por
los pobres, los débiles y los que sufren. Vivir este exigente
compromiso requiere un vuelco total de aquellos supuestos valores que
inducen a buscar el bien solamente para sí mismo: el poder, el placer y
el enriquecimiento sin escrúpulos"
Beato Juan Pablo II

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